Cómo identificar el frenillo labial en bebés: síntomas y métodos de tratamiento

Puntos Clave
Espec. Odont. Elif Kılıç
Redactado por Equipo editorial de DentAkademi
Revisado médicamente por Espec. Odont. Elif Kılıç
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El frenillo labial en bebés es una fina banda de tejido que une el labio superior o inferior con las encías. En algunos bebés, esta estructura es más corta o más tensa de lo normal, lo que puede dificultar la succión, la alimentación o el desarrollo del habla. Los bebés con frenillo labial pueden tener problemas durante la lactancia materna, sufrir molestias por gases y ganar peso más despacio. En los casos más marcados, se realiza un pequeño procedimiento quirúrgico llamado frenectomía para liberar el frenillo y que el bebé pueda alimentarse con comodidad. Si no se trata, el frenillo labial puede provocar separación entre los dientes y problemas del habla más adelante.

¿Qué es el frenillo labial en los bebés?

En los bebés, el frenillo labial es una fina franja de tejido que une el labio superior con la encía superior, o el labio inferior con la encía inferior. Esta estructura facilita el movimiento del labio y desempeña un papel esencial en el desarrollo bucal.

Todos los bebés tienen frenillo labial; sin embargo, en algunos puede ser inusualmente corto, grueso o tenso. Esta situación puede afectar a la capacidad del bebé para succionar bien, alterar el desarrollo dental y provocar dificultades del habla en los años siguientes.

El frenillo labial suele detectarse entre el labio superior y la encía, pero también puede presentarse en el labio inferior. Tener frenillo labial es algo natural; no obstante, en determinadas situaciones puede requerir intervención médica.

Frenillo labial frente a labio normal

Frenillo labial y labio normal.

Diferencias entre el frenillo labial superior y el inferior

En los bebés, el frenillo labial puede presentarse en el labio superior (frenillo labial superior) o en el labio inferior (frenillo labial inferior). Cada tipo puede afectar de forma distinta a las funciones bucales del bebé:

Frenillo labial superior (frenillo labial maxilar):

  • Une el labio superior con la encía superior.

  • Un frenillo labial superior en el bebé, si es grueso o rígido, puede impedirle mover el labio superior con libertad.

  • Puede impedir que se forme un vacío adecuado durante la succión, lo que dificulta la alimentación.

  • Con los años, puede provocar espacios entre los dientes (diastema).

Frenillo labial inferior (frenillo labial mandibular):

  • Une el labio inferior con la encía inferior.

  • Por lo general, da menos problemas que el frenillo labial superior; sin embargo, si es excesivamente corto o rígido, puede afectar al desarrollo del habla.

  • Puede provocar problemas de alineación en los dientes inferiores.

¿Qué causa el frenillo labial en los bebés?

El frenillo labial en el bebé aparece cuando el tejido que une el labio con la encía es demasiado corto, grueso o tenso, lo que limita la movilidad del labio y afecta a la alimentación. El frenillo labial en los bebés puede deberse a diversos factores, como la genética, los cambios en el desarrollo durante la etapa fetal, la anatomía bucal, el desarrollo de la mandíbula y las características del tejido conectivo. El frenillo labial en los bebés puede deberse a diversos factores, como la genética, los cambios en el desarrollo durante la etapa fetal, la anatomía bucal, el desarrollo de la mandíbula y las características del tejido conectivo.

Entre las causas más frecuentes del frenillo labial en los bebés se encuentran:

  • Factores genéticos

  • Cambios en el desarrollo dentro del útero

  • Estructura bucal

  • Desarrollo de la mandíbula

  • Tejido muscular

  • Tejido conectivo

Factores genéticos

El frenillo labial puede tener un componente hereditario. Si en la familia hay antecedentes de problemas similares, aumenta la probabilidad de que el bebé tenga un frenillo corto o grueso.

Desarrollo fetal

Si durante el desarrollo fetal el tejido del frenillo se forma de manera distinta a lo habitual, puede dar lugar a un frenillo labial inusualmente corto o tenso.

Estructura bucal y mandibular

La anatomía bucal del bebé, el desarrollo de su mandíbula y el tejido muscular pueden influir en la posición y la flexibilidad del frenillo labial.

Tejido conectivo

Como el frenillo contiene una gran cantidad de colágeno, en algunos bebés puede ser más rígido y menos flexible. Esto puede limitar el movimiento del labio.

Cómo identificar el frenillo labial en los bebés

El frenillo labial en los bebés suele ser visible desde el nacimiento. Los signos más habituales son las dificultades para succionar, los problemas de alimentación y la limitación de los movimientos de la boca. Los padres pueden sospechar que existe un frenillo labial si observan con atención cómo se alimenta su bebé y cómo mueve la boca. No obstante, para un diagnóstico definitivo es necesaria la exploración de un pediatra o de un odontopediatra (dentista infantil).

Síntomas del frenillo labial en los bebés

Los bebés con frenillo labial pueden presentar diversos síntomas físicos y funcionales. Los signos más frecuentes son:

  • Dificultad al succionar: es posible que el bebé no consiga agarrarse bien al pecho o al biberón.

  • Tragar aire durante las tomas: como la boca no se cierra por completo, el bebé puede tragar aire mientras come, lo que le provoca gases y malestar.

  • Se suelta del pecho con frecuencia: los bebés que no logran crear un vacío adecuado pueden soltarse del pecho una y otra vez.

  • Lactancia dolorosa para la madre: una succión deficiente puede causar dolor o grietas en los pezones.

  • Tomas más largas de lo normal: el bebé puede necesitar más tiempo para alimentarse porque no obtiene suficiente leche.

  • Irritabilidad y hambre constante: los bebés que no se alimentan bien pueden llorar más a menudo por hambre o malestar.

  • Cambios en los dientes y el paladar: si el frenillo labial es demasiado corto o grueso, puede provocar espacios entre los dientes (diastema) a medida que el niño crece.

Si su bebé presenta varios de estos síntomas, le recomendamos una valoración profesional.

Síntoma observadoPosible efecto en el bebéMedida recomendada
Dificultad para agarrarse al pecho durante la lactanciaAlimentación poco eficaz y baja ingesta de lecheValoración por un pediatra o un odontopediatra
Se suelta del pecho con frecuencia durante las tomasSucción débil y frustración durante las tomasExploración bucal para valorar la gravedad del frenillo labial
Tragar aire durante las tomasCólicos por gases, hinchazón abdominal, llanto frecuenteValoración de la alimentación y diagnóstico profesional
Tomas prolongadasNutrición insuficiente y aumento de peso lentoControlar el aumento de peso y consultar a un especialista
Dolor o grietas en los pezones de la madreAgarre incorrecto por la movilidad limitada del labioValoración de la anatomía bucal del bebé
Irritabilidad excesiva después de las tomasMalestar por gases o por hambreValoración clínica si los síntomas persisten
Frenillo visiblemente tenso o gruesoMovilidad limitada del labioConfirmación profesional y planificación del tratamiento
Espacio entre las encías superiores delanterasRiesgo de separación dental en el futuro (diastema)Seguimiento dental a largo plazo

Relación entre el frenillo labial y los problemas de succión en los bebés

Cuando el frenillo labial es corto o tenso, es posible que el bebé no pueda abrir bien el labio al succionar, lo que impide una succión adecuada. Como consecuencia, puede alimentarse de forma insuficiente y ganar peso lentamente. La lactancia materna se vuelve más difícil y requiere más tiempo. Además, tragar aire durante las tomas puede aumentar los gases y el malestar del bebé.

Cómo revisar el frenillo labial en casa

Algunos padres hacen comprobaciones sencillas en casa para saber si su bebé podría tener frenillo labial. Sin embargo, estos métodos no son suficientes para un diagnóstico definitivo. Levante con suavidad el labio superior de su bebé y observe el tejido que hay entre el labio y la encía. ¿Parece más grueso de lo normal? ¿Puede levantar el labio por completo? Si nota algo fuera de lo común, no deje de consultar a un pediatra o a un odontopediatra para obtener un diagnóstico preciso.

¿Hay que tratar el frenillo labial en los bebés?

El frenillo labial en los bebés no siempre requiere intervención médica. En algunos casos no causa ningún problema funcional, mientras que en otros puede afectar negativamente a la alimentación o al desarrollo del habla.

¿Puede el frenillo labial corregirse por sí solo?

En algunos bebés, el frenillo labial puede estirarse o afinarse de forma natural a medida que crecen. Sobre todo en los casos leves, se observa que el frenillo se afloja con el tiempo y que las dificultades para alimentarse disminuyen.

Sin embargo, cuando el frenillo labial es grueso o tenso, es menos probable que mejore por sí solo. Si provoca problemas de alimentación, alteraciones en el desarrollo dental o retraso en el habla, puede ser necesario tratarlo.

¿Cuándo es necesario el tratamiento?

Si el bebé tiene dificultades constantes durante la lactancia, la madre siente dolor al amamantar, el bebé sufre molestias por gases con frecuencia, aparecen espacios entre los dientes o el desarrollo del habla se retrasa, puede ser necesario un pequeño procedimiento llamado frenectomía.

Métodos de tratamiento del frenillo labial en los bebés

En los casos leves, el frenillo labial puede estirarse o afinarse de forma natural con el tiempo. Sin embargo, si afecta negativamente a la alimentación o al desarrollo del habla, los médicos pueden recomendar un pequeño procedimiento quirúrgico.

Uno de los tratamientos más habituales para el frenillo labial en los bebés es un pequeño procedimiento quirúrgico llamado frenectomía. Es una intervención rápida, segura y con molestias mínimas.

¿Qué es una frenectomía? ¿Cómo se realiza en los bebés?

La frenectomía es un procedimiento quirúrgico en el que se corta una parte del tejido del frenillo labial para que el labio pueda moverse con más libertad. Normalmente dura solo unos minutos y no resulta dolorosa para la mayoría de los bebés.

En primer lugar, un pediatra o un odontopediatra evalúa el estado del frenillo labial. En recién nacidos y bebés muy pequeños, a menudo no hace falta anestesia; en bebés algo mayores, puede utilizarse anestesia local. Los métodos tradicionales emplean tijeras quirúrgicas o bisturí. La frenectomía con láser suele ser la opción preferida porque permite una cicatrización más rápida. El procedimiento se completa normalmente en 1–2 minutos. La mayoría de los bebés recuperan enseguida su rutina tras la intervención, y los problemas de alimentación a menudo se resuelven rápidamente. La curación completa tarda habitualmente 7–10 días. Si el bebé presenta dolor intenso, sangrado excesivo o dificultades persistentes para alimentarse, consulte a un médico de inmediato.

¿Qué problemas puede causar un frenillo labial sin tratar?

Si no se trata, el frenillo labial en los bebés puede afectar al desarrollo del habla y a los hábitos de alimentación, y tener efectos a largo plazo en la estructura dental.

Posibles efectos en el desarrollo del habla:

  • Dificultad para pronunciar ciertos sonidos (especialmente “P”, “B” y “M”)

  • Habla apagada o poco clara

  • Trastornos de la fluidez del habla por la movilidad limitada de la lengua y los labios

  • Baja autoestima y dificultades en la comunicación social

Además, un frenillo labial sin tratar puede provocar espacios entre los dientes delanteros superiores (diastema), retracción de las encías y problemas de ortodoncia. La movilidad limitada del labio puede dar lugar a un desarrollo desigual de los músculos de la mandíbula. Durante el tratamiento con brackets u ortodoncia, un frenillo labial tenso puede dificultar el movimiento correcto de los dientes.

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